Hace algunas semanas, en medio de una de mis charlas (sesiones) con A. (mi psicóloga). Hubo una reflexión que compartió conmigo al comentarle sobre mis "miedos" a la hora de volver a abrirme a las personas y que sin lugar a dudas me marcó como quien te marca con un rotulador de tinta imborrable.
"La vida es como una guagua, es decir, tu vida es tu guagua".
Al principio no comprendí lo que trataba de decirme con ese galimatías pero poco después, todas las piezas encajaron como por arte de magia cuando, al ver mi gesto confuso, me aclaró lo siguiente:
"Quiero decir que tu eres dueña de tu vida, de hacía dónde se dirige o en compañía de quién. Tú decides el rumbo, el ritmo, la velocidad, los caminos u atajos, o incluso a quién 'recoges' y a quién no en cada parada".
...
"Habrá veces en las que la gente se apeé porque su viaje contigo ha terminado, otras en las que gente nueva querrá subirse y tu, como chófer y dueña de ésa guagua decidirás si les dejas pasar o no, dependiendo de quién sea, de si tu lo crees oportuno o estás dispuesta, etc".
...
"Y luego hay ocasiones en las que tendrás que poner un alto en el camino, salir del confort de tu cabina y pedirle amablemente a ése pasajero/a que te está fastidiando el viaje y alborotando al resto, que se baje en la siguiente parada.
¿Que más adelante, y en otra parada diferente, ésa misma persona te vuelve a pedir paso? La decisión la tienes tú y solamente tú. Pero no olvides que si la dejas subir de nuevo, asumes no sólo el riesgo que supone eso para tí y tú guagua, si no que de manera extrínseca e intrínseca, estás volviendo a poner en juego tu paz mental.
Lo mismo ocurre cuando estás en medio de tu travesía, y te "empeñas" en buscar parada por parada a ésa persona que crees que "nuevamente es merecedora de uno de tu asientos" y cuando la encuentras, la vuelves a invitar a subir a tu guagua sin antes haber medido las consecuencias de tal acto.
Ésto puede ser un arma de doble filo, porque o bien puede salir estupendamente bien, o por el contrario, puede ser fatal para tí.
Por ello, sí no estás segura de poder asumir todos los riesgos que esto conlleva, lo mejor en esos casos es seguir de largo y no pararse."
...
"Lo que intento decirte Luna, es que la última palabra siempre la tienes y la has tenido tú. Tu guagua es tu vida y para ti tiene que ser lo más importante y sagrado, incluso en ciertas ocasiones, por encima de los demás. Tú guagua es VIP y quien tenga el honor de subirse en ella, debería de sentirse enormemente afortunado, porque cada viaje contigo es un regalo. No dejes que nadie te diga lo contrario".
Y... *¡PUM!* (ruido de explosión).
Mi cerebro explotó en cuestión de unos pocos minutos.
Cuánta verdad hay en sus palabras, y qué bonito símil y forma de hacer llegar una idea con algo tan cotidiano como lo es, el transporte público.
(Fotografía: 𝕷𝖚𝖓𝖆 𝕹𝖔𝖝 𝕱𝖑𝖊𝖚𝖗𝖊𝖙)

Comentarios
Publicar un comentario