Leyendo el título de ésta entrada, os preguntaréis... ¿Quién es Goofy? ¿Y porqué es tan importante como para que le dedique un hueco en éste, mi espacio personal?
Antes de comenzar con la historia, he de decir que ésta ha venido a mí de manera completamente natural mientras re-organizaba todas mis cosas, gracias a unas cuantas fotografías y... A nada más y nada menos que un peluche de mi infancia.
Allá va;
Conocí a Goofy a la tierna edad de los cinco años. Hasta ése entonces, en mi niñez sólo predominaban dos cosas: el bullying continuo y las broncas diarias entre mis padres, motivo por el cuál nunca tuve amigos y me refugiaba tanto en los libros como en la música para tratar de sobrevivir en un mundo que, nunca comprendí.
Recuerdo que era un día cualquiera, una tarde cualquiera en el aquel hasta entonces denominado como el Centro Comercial 'Continente'. Lugar en el que una tienda llamada 'Disney' abría sus puertas al público por primera vez.
Como era lógico, mí "mini yo" se moría por entrar, así que mamá no tuvo más narices que venir conmigo y (supongo) que rezar porque su queridisima hija menor, no se encariñara con demasiados juguetes...
Recuerdo que al entrar a la tienda, miré y miré asombrada a mí alrededor... Era grandísima y estaba llena de muñecos, peluches, disfraces, películas y todo tipo de artículos Disney... ¿A qué crío de los noventa no le iba a flipar semejante maravilla?
No recuerdo cuantas cosas vi (imagino que muchísimas, ésos detalles no los recuerdo con tanta claridad). No obstante, hubo algo en concreto que llamó toda mi atención, que marcó un antes y un después nada más lo vi y que además, no solté en ningún momento hasta la hora de irnos.
Mamá se percató de ello...
- Mariquilla, tenemos que irnos ya... Papá nos espera fuera. ¿Qué llevas ahí?
+ Un peluche mami. Mira que bonito, es un 'guau, guau'.
- Anda... ¡Pero, si es Goofy!
+ ¿Quién es Goofy?
- Es un amiguito de Mickey Mouse. ¿No te gusta más el ratón Mickey?, ¿Minnie?, ¿Donald? Tienen muchos más...
+ No, a mí me gusta Goofy 'guau guau'.
Recuerdo la cara de extrañeza de mi madre, al mismo tiempo que tomaba a 'Goofy' de mi pequeño brazo (imagino que con la intención de mirarle la etiqueta y el precio) al mismo tiempo que veía muy seguramente, mi cara de ilusión.
A mí pobre madre no le quedaron más cojones que comprar el bendito peluche y pasar por el aro, sin saber que ése sería el comienzo de una larga y hermosa amistad entre ese peluche y yo.
Desde ese momento, Goofy y yo fuimos inseparables.
Venía conmigo a todas partes: A la cama, de médicos, paseos, compras... Estaba conmigo a todas horas y de hecho, me lo llevaba conmigo sentado en el típico carrito de muñecas (motivo por el cuál mucha gente en la calle nos paraba y preguntaba si "la niña" no prefería a una muñeca o muñeco bebé antes que a Goofy...).
Mi madre siempre les trataba de explicar que yo ADORABA a ése peluche, y que incluso quitármelo para lavarlo era un suplicio. Dejándoles entrever que ése peluche era vital para mí.
Con el tiempo, como todo en ésta vida, Goofy fue haciéndose 'mayor', requiriendo cada vez con más frecuencia ciertos "chequeos médicos" que mi madre se encargaba de darle con su "lata de medicinas/costura" (la típica cajita de metal de las galletitas de mantequilla).
Que si una oreja por aquí, que si el sombrero, que si la blusa, que si el chaleco por allá, que si un brazo/pierna...
Para cuando éso empezó a suceder, mi madre cada vez veía menos (fue víctima de un tumor cerebral que le afectó al nervio óptico, motivo por el cuál cada día, su visión era menor).
Y aún así, cansada, ojerosa, con dolores infernales de cabeza y lagrimeo persistente, esa mujer que me dio la vida siguió encargándose de los cuidados médicos de Goofy hasta el último momento... Básicamente hasta que se enfermó de tal manera, que ya le era físicamente imposible seguir cosiendolo.
Cuando echo la vista atrás aún tengo ésa imagen en mi mente... Ella, sentada en su cama, con aguja e hilo en mano, remendando lo poco que quedaba sano de ese peluche, con cada vez más dificultad para ver. Todo por hacerme feliz a mi.
Y ése fue Goofy. Mi mejor amigo de la infancia, uno de los mejores recuerdos que conservo de entonces.
Como podréis imaginar, ése peluche finalmente tuvo que 'jubilarse' después de tantas y tantas vueltas. Aunque como todo en ésta vida, volvió a mí (de otra manera totalmente distinta, pero volvió).
Cuando hubo que deshacerse de él, me dolió. Pero seguí adelante y comprendí que los mejores recuerdos, los más puros y bonitos no eran mis momentos con él, sino todas y cada una de las veces que mi madre, con todo su amor, iba remendando ese peluche mientras que su vista se iba apagando poco a poco.
Por todo ésto y muchísimo más... Felicidades mamá, allá donde estés, un beso al cielo.
Te quiere y ama;
Tu hija.
(Foto: Mamá)
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