Hubo una vez en la que me dijeron que es bueno saber cuando irse, cuando tomar las maletas, cuando dar el último abrazo y dar media vuelta sin mirar atrás. También me dijeron que si luchaste de forma incansable, si quisiste, si buscaste, si perdonaste... En definitiva, si lo intentaste absolutamente todo, mereces irte con la cabeza en alto y entender que ése "destino" que tanto idealizaste e imaginaste en tu mente, simplemente no era para ti. Porque quedarse al lado de quien no te valora como realmente quieres y mereces es hacerte pedazos, caminar sobre clavos ardiendo y vendarte los ojos para tratar de salvar lo insalvable... Para tratar de no ver lo evidente.
Es crucial que sepas y entiendas que hay ciertos límites que no debes sobrepasar por nada ni nadie en el mundo. Y ante todo, la regla de "oro"... No puedes querer más a alguien que a ti mismo. Ten en cuenta que de vez en cuando es positivo plantarle cara a las adversidades pero también es crucial y de vital importancia aprender a encajar las derrotas, saber renunciar, dar un golpe sobre la mesa y decir simplemente la palabra "basta". Porque no, no es justo que el trabajo en las bases de una "relación sólida" se lo lleve más una parte que la otra. No es justo que te la pases luchando contra tus (y sus) demonios mientras que poco a poco te estás rompiendo por dentro y excusas todo lo que hace (o no hace) la otra parte que al igual que tú, debería de currarse la relación si tanto alardea de que "le importas".
Desde bien pequeños, siempre nos han querido inculcar la idea romantizada de que: "Si no cuesta, tarda y se sufre... No es amor". Pero yo creo (es otra de mis recientes reflexiones) que ésa es una idea totalmente equivocada, porque estar con la persona indicada debería de ser de lo más fácil de sobrellevar, pese a los impedimentos que se puedan ir presentando (y que sin ningún lugar a dudas, se presentarán). ¿El motivo? Es muy simple... Cuando a dos personas les sobran las ganas de quererse, y por encima de todas las cosas se siguen eligiendo pese a las inclemencias de la vida (tiempo, desgaste, desavenencias, convivencia...) poseen una relación entre ellos con unos cimientos tan sólidos y genuinos que es muy difícil que éste vínculo se vea afectado o mermado por las situaciones externas.
En ocasiones, hay que saber rendirse, porque cuando se te agotan todas las putas opciones y te has cansando tanto de dar sin recibir nada o apenas nada a cambio, la única opción viable, la más sana, la mas cabal es soltarte, planear la despedida y ver como éso a lo que tu llamabas "felicidad" va quedando atrás, aunque eso implique marcharte de ése lugar del que pensaste que jamás te irías y eso, en ocasiones, es uno de los actos más valientes que puedas hacer en toda tu vida.
(Fotografía: 𝕷𝖚𝖓𝖆 𝕹𝖔𝖝 𝕱𝖑𝖊𝖚𝖗𝖊𝖙)

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