Finalmente nos hemos dado cuenta de que, no es cuestión de tiempo, espacio, ni tampoco de en qué mes del año nos encontremos.
Es mas bien una cuestión de desencuentros, cuando dos almas están destinadas a amarse pero al mismo tiempo, se encuentran condenadas a no entenderse.
Tu y yo nunca nos entendimos. Somos en realidad tan diferentes;
Tú tan frío y duro, yo tan absurdamente sentimental.
Tú tan egoísta, yo tan altruista.
Tú tan dueño de tu destino, yo a veces tan dueña del mío, y otras en cambio una hoja mecida por el viento.
Tú tan constante y perseverante, yo tan pusilánime e insignificante.
Tú tan egocéntrico, yo tan alocéntrica.
(...)
Pero en cambio, siempre hubo dos cosas en las que coincidimos;
Toxicidad y dependencia para con el otro.
(...)
No sé si realmente era amor. Sé que por mi parte lo fue. Puro, sincero, tácito, intenso y desinteresado.
¿Por la tuya? Después de lo ocurrido éstos últimos días y todas las cosas que me has dicho (junto a las que no dijiste y me enviaste en forma de dardos envenenados) he empezado a dudarlo.
Creo que realmente, lo único que te unía mí era el cómo te hacía sentir cuando estaba a tu alrededor.
Te enamoraste de ti mismo y de la persona en la que te convertías cuando estaba a tu lado.
Y acabaste tan, pero tan enamorado de ése reflejo tuyo, que lo confundiste con amor hacía mí, cuando en realidad era éso, amor propio.
Porque sí, pese a venir con el "san benito" en la frente de haber cambiado para conquistarme y engañarme poco a poco, no cambiaste ni un ápice.
Porque al final del todo, es cuando enseñaste tu verdadero rostro. Ése rostro que mi corazón se empeñó en enterrar, mientras que mi cerebro me decía alto y claro:
"No, no lo hagas. Hay algo que no encaja. Retrocede, o al final saldrás herida otra vez".
Admítelo, tu cambio fue una vil mentira, un espejismo, un arma arrojadiza de la que te valiste para enamorarme y conseguir tu propósito.
(...)
¿Ahora? Es tiempo de recoger los pocos pedazos que quedan de mí, de mi vida, endurecerme y aprender.
Aprender a darle todo de mi a quién verdaderamente lo merezca y no a quién alardeé de conocerme hace 20 años, y no haya hecho nunca una mierda por mí.
Aprender a decir "no", "basta" y "hasta aquí"a todo lo que no me beneficie personal y anímicamente.
Aprender a mirar más por mí, y menos por los demás.
Aprender a querer más y mejor a quien me quiere y menos a quién dice quererme.
Aprender que hay personas que nunca cambian.
Aprender que cada uno hace lo que le nace en cada momento, y no por ello he de esperar que actúen como yo lo haría o me gustaría.
Y seguir adelante, volver a ser yo.
Porque quiero y puedo volver a ser yo.
Porque a monstruos más grandes y terroríficos me he enfrentado, y he salido victoriosa.

Comentarios
Publicar un comentario