*Ésta entrada (al igual que algunas otras) se quedó como borrador hace apenas un mes. En realidad no pensaba publicarla nunca, de hecho cuando creí que "la había acabado" seguía sin gustarme del todo el resultado final. Sin embargo, teniendo en cuenta que el blog actualmente está en modo privado y sé que nadie salvo yo lo podrá leer, he decidido liberarla (con la fecha original en la que la "acabé", por supuesto) para así, poder hacer cierta retrospectiva y autocrítica. Quizás no me sirva a mí, pero sí al personaje principal de mi próxima novela.*
Nunca me había costado tanto desprenderme de alguien que estuviese vivo, jamás me había dolido tanto el adiós de alguien como me duele el tuyo.
Sólo yo sé lo mucho que me dueles a pesar del tiempo que ha pasado, lo que me está matando por dentro el hecho de no tenerte ya, lo que me duele saber que esos ojos marrones oscuros ya no brillan por mí.
Que esos "te quiero" ya no son míos, porque no me pertenecen.
Que esas manos ya no toman las mías mientras conduces, ni me acarician a mi.
Que nuestros planes quizás ahora se planean con alguien más.
Que simplemente, ya no estás en mi vida.
Me duele, porque tu fuiste diferente para mí. Fuiste único y la conexión que tuvimos desde el día uno fue especial e irrepetible y ni quiero, ni deseo sentirla con nadie más.
Me cuesta un mundo desprenderme de ti, pero sé que tengo que hacerlo.
Simplemente, me cansé.
Me cansé de dormirme llorando mientras pienso en qué demonios fue lo que hice o hicimos mal.
Me cansé de buscar un culpable o una buena razón para que lo nuestro al final, no llegase a buen puerto.
Me cansé de hacer la vista gorda, y actuar como si nada hubiese pasado cuando en realidad tengo mucho por lo que reprocharte, muchas cosas guardadas, muchos "¿Por qué?"atravesados en mi garganta sin respuesta alguna.
Sinceramente, hay cosas que siempre dolieron y hasta la fecha aún duelen, pese a habernos prometido hacer borrón y cuenta nueva en su momento.
De todas formas, poco a poco estoy aprendiendo a sanar. Sé muy bien que no fui la mejor persona en tu vida y me hubiese encantado serlo, de verdad. Pero al final, no ha podido ser.
Ojalá algún día entiendas que por unos meses, lo fuiste todo para mí. Tanto así que te antepuse a mí y mis propias metas.
Ojalá fuera tan fácil olvidarte como lo fue enamorarme de ti aquél 6 de noviembre.
Ojalá no haber ido a verte ése día. Por lo menos, los dos nos habríamos ahorrado tanto dolor...
En honor a la verdad. nunca creí que esto pudiera acabar definitivamente, es más, siempre pensé que podría durar quizás toda la vida, como nos lo prometimos un día.
Pero lamentablemente, éso no ha podido ser.
Voy a extrañarte muchísimo, no sabes cuánto... De aquí hasta que la vida quiera que lo haga.

Comentarios
Publicar un comentario