Cierre y adiós a una etapa...
¿Me duele? Sí, pero no.
Sí porque lo di todo.
No, porque era la crónica de una muerte anunciada, y además, porque a cada día que pasa y poco a poco, los hechos me han ido dando la razón, ganando así más terreno la razón que el corazón (valga la redundancia).
Cada día duele menos, la añoranza es menor, y el dolor ha pasado a convertirse en aceptación, pura y dura.
Me lo prometí en su momento y lo he cumplido;
El anillo, volvió de donde vino (al mar, en el puerto).
¿El resto? A la basura.
No es resentimiento, tampoco rencor... Me quemaba tener todo ésto en mi propia casa.
Parte del proceso, lo llaman.
Si, recibí tu carta
Y sí, me está yendo mejor.
Sé que ésto terminó,
no necesito (ni necesitaba) tu cierre.

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